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El Consumidor y Los Transgénicos

Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una necesidad social. Galletas, cereales, chocolate, helados, bollos, aceites, papillas de niños, platos preparados, sopas, purés, cervezas, bebidas gaseosas, patatas fritas, mermeladas son algunos de los alimentos que pueden contener ingredientes transgénicos y que consumimos cada día sin saberlo. Los alimentos transgénicos se obtienen a partir de plantas modificadas genéticamente a las cuales se han añadido genes de otras especies. En España se comercializan desde 1998 productos derivados de soja y maíz modificados genéticamente. Los podemos encontrar bajo diversas formas, como por ejemplo maíz en grano o brotes de soja, pero principalmente como harinas, aceites, almidón de maíz, lecitina de soja o aditivos como colorantes, conservantes, etc. También los transgénicos entran indirectamente en nuestra dieta mediante los piensos que alimentan los animales de granja, cuya carne, leche, huevos, etc. comemos. Si bien los alimentos transgénicos han pasado algunos controles sanitarios antes de su aprobación a nivel europeo, existe en la actualidad un gran desconocimiento sobre sus posibles efectos para la salud humana: todavía no se ha investigado lo suficiente para descartar problemas tales como nuevas alergias o aparición de nuevas substancias tóxicas; en el proceso de inserción de genes pueden aparecer efectos no previstos inicialmente; los análisis de riesgo que se realizan no permiten conocer los efectos a largo plazo ni la toxicidad de una exposición prolongada a pequeñas dosis.

El ejemplo de lo que ha pasado en España con el maíz es muy ilustrativo. Desde 1998, España cultiva e importa grandes cantidades de un tipo de maíz modificado genéticamente, llamado Bt176, que entra en la cadena alimentaria humana directa o indirectamente. En abril de 2004, las autoridades sanitarias europeas y españolas recomendaron no comercializar más este maíz por preocupaciones sanitarias. ¡Han pasado seis años durante los cuales hemos estado comiendo este maíz antes de que las autoridades se dieran cuenta de la necesidad de retirarlo del mercado!

Las nuevas normas sobre el etiquetado de los alimentos transgénicos, en vigor desde abril de 2004, aportarán una mayor información al consumidor, siempre y cuando se cumplan. Todos los alimentos que contengan ingredientes transgénicos por encima del 0,9% deben ser etiquetados con las palabras “modificado genéticamente”. Sin embargo, todavía el consumidor no dispone de una información completa: el umbral del 0,9% hace que por ejemplo, el día que se autorice la venta de tomates transgénicos, uno de cada 112 podrá ser transgénico sin que el consumidor lo sepa. Tampoco se proporciona información sobre los alimentos procedentes de animales que hayan comido piensos transgénicos.

La Comisión Europea ha reanudado hace poco las autorizaciones de alimentos transgénicos, paralizadas desde 1998: en mayo y julio dio luz verde a dos nuevos maíces transgénicos y tiene la intención de autorizar más en los próximos meses. Esto puede suponer más productos transgénicos en los supermercados, aunque, si se cumple el etiquetado correctamente, probablemente los fabricantes de alimentos no los utilizarán masivamente por el rechazo de los ciudadanos. Los alimentos transgénicos se han introducido en nuestra dieta de manera prematura en relación con los conocimientos existentes sobre su inocuidad, respondiendo más a la necesidad de rentabilidad de unas invenciones desarrolladas por unas grandes empresas que a una necesidad social. Y es que los alimentos transgénicos no presentan ninguna ventaja para el consumidor. De allí la importancia de una información completa en el etiquetado para que los ciudadanos puedan ejercer su derecho a elegir.

Razones para consumirlos

Valor Nutritivo

Cultivados en suelos equilibrados por fertilizantes naturales, los alimentos biológicos son de mejor calidad por su contenido en vitaminas, minerales, hidratos de carbono y proteínas, por lo que son capaces de satisfacer el equilibrio de sus constituyentes.

Sabor

Sólo regeneradas y fertilizadas orgánicamente, las plantas crecen sanas y se desarrollan de mejor forma, con su auténtico aroma, color y sabor, lo cual permite redescubrir el verdadero gusto de los alimentos originariamente no procesados.

Garantía de Salud

Algunos pesticidas prohibidos en determinados países, debido a su toxicidad, continúan siendo utilizados en Uruguay. Los estudios toxicológicos reconocen la relación existente entre los pesticidas y ciertas patologías, como el cáncer, las alergias y el asma.

Agua Pura

La práctica de la agricultura ecológica, que no utiliza productos peligrosos ni grandes cantidades de nitrógeno -que contaminan y lesionan el agua potable- es una garantía permanente de obtención de agua para el futuro.

Suelo Fértil

El suelo es la base de toda la cadena alimentaria y la principal preocupación de la Agricultura Orgánica. Cualquier práctica de laboreo del suelo debe buscar la conservación de la fertilidad del mismo e, inclusive, mejorar su condición, en particular por el aumento del contenido en humus de las tierras aradas.

Biodiversidad

La disminución de la diversidad biológica es uno de los principales problemas ambientales de la actualidad. La agricultura orgánica preserva las semillas para el futuro, impidiendo, de este modo, la desaparición de algunas variedades de gran valor nutritivo y cultural.

Armonía

La agricultura orgánica respeta el equilibrio de la naturaleza contribuyendo a la preservación del ecosistema. El equilibrio entre la agricultura y la forestación y la rotación de los cultivos, permite la preservación de un espacio rural capaz de satisfacer a las futuras generaciones.

Comunidades rurales

La agricultura orgánica permite la revitalización de la población rural y restituye a los agricultores la dignidad y el respeto de los que son merecedores por parte de la población en general por su papel de guardianes del paisaje y de los ecosistemas agrícolas.

Educación

La agricultura orgánica es una gran escuela práctica de educación ambiental. Ella representa un modelo de desarrollo sustentable en el medio rural realmente promisorio para todos los jóvenes que un día tomarán decisiones en la sociedad.

Empleo

Gracias a la dimensión humana que estos emprendimientos asumen en las prácticas ecológicas y la gestión adecuada de los recursos locales, los productos agroecológicos generan oportunidades de creación de empleos permanentes y dignos.

Futuro

Los productos agroecológicos son grandes innovadores que consiguen la combinación de prácticas tradicionales con las prácticas más modernas, desarrollando así técnicas que permiten evitar el empleo de agentes de polución del ecosistema agrícola. junto con otros productores orgánicos promueve el consumo de productos agroecológicos a través de un sistema de canastas a domic